Otro dinosaurio que se va

Más de aquellos 16 años. Corría 1977. Fui al cine a ver «Ha nacido una estrella», versión recién estrenada con Barbra Streisand de protagonista y, mira tú por donde, salí encantado con el tipo que protagonizó la peli con ella. Se llamaba Kris Kristofferson y me gustó su pinta y su manera de cantar.

El año siguiente, confirmé mis amores, nuevamente en el cine, al ver «Convoy», de Sam Peckinpah y al amigo Kris, de camionero protagonista.

Con posterioridad, supe que esa canción que adoré desde que la escuché por primera vez, en la voz de la inigualable Janis Joplin, era suya. Sí, ésa, «Me and Bobby McGee». De Kristofferson.

El resto de su trayectoria musical y cinematográfica no llegó a interesarme demasiado. Pero los mencionados no son pocos motivos para dibujar una mueca de tristeza esta mañana de lunes, en la que he sabido que aquella estrella que nació para mí hace 47 años, se ha apagado. El LP con la banda sonora de «Ha nacido una estrella» fue elegido aquel año por un grandísimo amigo como regalo para su chica. También él se fue hace años y aquellas canciones se convirtieron en nostalgia dolorosa que revive ahora. Una pérdida acerca el recuerdo de la otra.

Cada vez más, esto va de despedidas. Ya, ya sé, es ley de vida, pero qué mierda. De momento, otro dinosaurio que se va.

30.9.24

El «España»

He querido recuperar estas líneas que publiqué en facebook hace caso ocho años ya. Aunque sean tan escasas y breves. Fijar memoria por escrito me está pareciendo una muy buena idea .

El sabor del viejo «España» sigue el mismo camino que el del viejo Lauri o el de la Viña. Es ley de vida. Corren los años y todos vamos pasando. Ahora le toca a Ángel, por jubilación, como hace un par de años fue Carlis, por prescripción médica. El último Bengoa deja hoy mismo el lado de la barra en el que le hemos conocido toda la vida. Incontables las horas vividas (sí, digo bien, vividas), en esa tasca, donde no solo se bebía o se degustaba su inigualable pintxo de tortilla, sino que se cantaba o, sobre todo, se jugaba a cartas. Siempre una buena charleta contando con la permanente magnífica disposición a ella de los Bengoa. Te echaremos de menos, Ángel.

23.9.24

Agur, Joselu

No haré un panegírico de él porque no podría evitar ser injusto por defecto, incapaz de recoger todos los motivos de alabanza y reconocimiento que atesoraba. Tan solo quiero destacar los dos espacios que tuve la fortuna de compartir con él de manera más intensa.

La creación del grupo de Gesto por la Paz de Llodio, allá por un lejano 1988. Tiempos difíciles en los que no dudó en sumar su enorme capacidad intelectual y su dedicación personal a aquel proyecto valiente y atrevido quere era la organización pacifista.

Y la participación en la Comisión Gestora que hubo de formarse en la Cofradía Sant Roque, también de Llodio, cuando en marzo de 2009 se produjo la crisis por la necesidad de modificar sus estatutos para que participaran las mujeres en la comida de hermandad. No solo no dudó en incorporarse a dicha Comisión, sino que asumió después la responsabilidad de ser mayordomo de la Cofradía durante 13 años.

He dicho que no quería extenderme, pero sí quiero señalar públicamente que José Luis Navarro Lecanda, que nos dejó ayer, era un hombre esencialmente culto y comprometido, como lo atestiguan modestamente las dos menciones anteriores, dos eslabones tan solo de una trayectoria vital marcada siempre por su vocación de compromiso con los demás.

Descanse en paz.